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La comida como reunión

 

En octubre de 2023, en el marco de los workshops organizados por el Pabellón Español de la Bienal de Arquitectura, celebramos dos almuerzos en Venecia. Las comidas, diseñadas por un grupo de profesoras e investigadoras de la ETSAB-UPC, fueron posibles gracias al comisariado de Foodscapes, lema de la propuesta expositiva, y al equipo de investigación FFRU (Future Foodscapes Research Unit), del que formaban parte estudiantes becados de las escuelas de arquitectura participantes: Madrid, Toledo y Barcelona. El objetivo era activar dos tertulias en lugares muy distintos de Venecia para desplegar los temas que se estaban trabajando en el Pabellón, al tiempo que fomentar la participación de personas expertas investigadoras en las relaciones entre arquitectura, ciudad y alimentos. Las conversaciones desencadenarían ideas y comentarios vinculados a los lugares donde se celebraban y a los tipos de comida que se servían. Tras barajar diversos emplazamientos de carácter muy diverso, finalmente, por razones logísticas y económicas, los almuerzos se celebraron en dos lugares singulares, prácticamente antagónicos. El primero tuvo lugar en el interior de una fábrica de cristal en la isla de Murano. El segundo, en un parque vecino al recinto de la Bienal, Sant’ Elena.

Se trataba de escenificar dos obras corales en dos ‘comedores inventados’ que fueran registradas y, posteriormente, editadas, para ser compartidas en formato documental. En ellas se debían exponer no solo los contenidos de las conversaciones entre los comensales, sino también el carácter de los dos escenarios: las cualidades de los paramentos, la maleabilidad y plasticidad de los alimentos, y los movimientos y actividades que se desencadenaran a su alrededor. El ritual participativo incluía la aportación de ideas de las personas invitadas sentadas alrededor de la mesa, así como el trabajo logístico del resto de profesoras, estudiantes de arquitectura, personal de apoyo y cocineros que, en su ir y venir, complementaban la escenificación de cada una de las comidas.
Las características de estos ‘comedores inventados’ eran diametralmente opuestas. Si en el interior de la fábrica el espacio estaba limitado por paramentos plúmbeos y herméticos y las luces tendían a tonos azulados, en el parque el entorno se expandía en la inmensidad de la laguna, bajo la luz brillante filtrada por el verde de la vegetación. Si el primero era un almuerzo solemne y tradicional en el que, como en un banquete, vajilla, cristalería y cubertería eran exquisitas y el tiempo estaba marcado por el orden de los platos servidos, el segundo era un pícnic sin ningún tipo de ceremonial, en el que los alimentos eran depositados simultáneamente sobre el mantel a cuadros de la mesa, de la que los comensales se servían a sí mismos en platos de cartón, y comían con las manos.

Los menús presentaban alimentos – grisines, aceite y mantequilla, helado salado, achicoria, arroz, fruta, queso, pasteles, galletas, mermeladas, patatas fritas – y temas – natural y artificial; evoluciones tecnológicas y plataformas; caja negra como ciudad digestiva; calorías como tecnologías de trabajo y avances en momentos de crisis; exteriorización del cuerpo humano y cocinas como estómagos; espacios de residuo – para llenar las mesas de sabores y palabras.
El resultado de las dos filmaciones se transcribe, editado, en las páginas que siguen a continuación. Las dos conversaciones se entrelazan, y dejan el diálogo abierto para la reflexión sobre esas relaciones complejas entre arquitectura, ciudad y comida.

Autor: Eulàlia Gómez Escoda, Magda Mària, Juliana Arboleda Kogson, Nuria Ortigosa, María Rubert de Ventós y  Carlos Dias Coelho
Páginas: 87
Idioma: Español
Editorial: Iniciativa Digital Politècnica- Publicacions acadèmiques de la UPC
Año: 2024
ISBN: 9791387613051