La calle azul

Henk Hofstra, Water is Leven (El agua es vida), acción artlstica en Drachten, Paises Bajos, abril de 2007.

En 2007, Henk Hofstra pintó de azul eléctrico una franja de ocho metros de ancho por mil de largo en una avenida de la ciudad holandesa de Drachten, en recuerdo del paso de un canal, Sobre esta banda, se recortaban descontextualizadas las señales de tráfico y unas grandes letras con en nombre de la acción: El agua es vida.

Lo primero que se constata al ver esta instalación es que con cuatro mil litros de pintura la calle deja de ser la misma. Nos damos cuenta de cuán acostumbrados estamos a ver la calle de una determinada forma y cuánto podría llegar a cambiar si manipulamos alguno de sus elementos; nuestra actitud hacia el espacio urbano se transforma y éste se revela, de nuevo, lleno de posibilidades. Todo está por hacer, como sucedió en la Gran Vía de Madrid con motivo de la celebración de su centenario, en mayo de 2010, cuando una alfombra azul convirtió a la calle, por unas horas, en una estancia común de los madrileños, que se congregaron para rehabitarla de un modo insospechado, tanto por la ausencia de coches, como por lo inusual del pavimento.

Con independencia del choque visual que la acción provoca, nuestro interés también se centra en el hecho de considerar la calle como un lugar para la interpretación, en este caso histórica, rompiendo así el rígido lazo que une diseño urbano y función. El color azul sigue unas leyes que nada tienen que ver con carriles para bicicletas, pasos de peatones y señales de tráfico.

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