Dos cartas

La primera de éstas es una carta dirigida a Adolf Loos por unos clientes suyos y que éste guardó, mostrándola satisfecho a algunos de sus amigos. La segunda es una carta actual que creemos que debería darse más a menudo.

Querido señor Loos:

Varios de mis amigos se hicieron construir hace veinte o veinticinco años sus casas por arquitectos famosos. En ese tiempo la inversión queda amortizada. Muchos de ellos se construyen ahora una nueva casa al nuevo estilo. Mi casa sigue estando bien. Mi mujer y yo y todos los que nos conocen de cerca no dejan de constatar cómo no se puede apreciar ningún indicio de vejez. Vivimos en ella tan felices como en el primer año. Así pues, me puedo ahorrar el pago a un nuevo arquitecto; creo, sin embargo, que no es sino mantenerse en los límites de la decencia, si, tras veinticinco años, le mando un segundo honorario. Disculpe usted que el importe, al valor actual, no sea muy elevado. Permítanos expresar nuestro agradecimiento por haber puesto todo lo necesario para comprendernos a nosotros y a nuestros deseos.

Atentamente…

2ª carta.

Querido señor Recasens:

Varios de nuestros amigos se ha reformado su casa últimamente. Para ello contrataron el servicio de algunos arquitectos e interioristas que les han transformado la casa totalmente. Las reformas han sido espectaculares y tres de ellas han sido publicadas en revistas y suplementos semanales de interiorismo y decoración. Sus casas lucen nuevas y, según nuestros amigos y los profesionales que contrataron, se ven más grandes y luminosas. También dicen que las casas ahora se adaptan mejor a sus necesidades. Lo cierto es que todo esto nos ha hecho pensar mucho.

Nosotros vemos a nuestros amigos como siempre aunque tal vez algo menos espontáneos y, como los conocemos hace muchos años, nos parece que como si fueran ellos los que no están bien adaptados a las reformas, pero solo es una impresión. Sin embargo no hemos podido evitar pensar también en reformar nuestra casa. Es por ello que queremos agradecerle sus consejos como arquitecto cuando vino a verla y nos mostró cómo podía cambiar el uso de la sala, el recibidor y la habitación contigua, abriendo tan solo una puerta más. Tratando de seguirlos, lo que hemos reformado en realidad ha sido la manera de ver nuestra casa.

Ahora transcurrido poco más de un año de las reformas de nuestros amigos empezamos a notar que pasadas varias inauguraciones y fiestas en sus casas, vienen más a la nuestra… tal vez sea por algunos muebles que heredamos de ellos con motivo de sus reformas, o tal vez porque ahora, pasada su experiencia, ven la nuestra con otros ojos.

Mi marido y yo creemos que ahora valoran más la que tenían. Nosotros nos propusimos tan solo volver a habitar la nuestra, el cambio ha sido espectacular, especialmente el resultado que ha dado poner en casa la puerta de dos hojas que Paloma y Andrés iban a tirar al contenedor cuando reformaron su casa, colocarla resultó sencillo y económico. Verdaderamente no hacía ninguna falta, pues la habitación contigua a la salita ya tenía una puerta al pasillo pero ahora usamos esa habitación mucho más. Ahora tenerla se ha convertido en una necesidad.

Con esto nos hemos ahorrado dinero, tiempo y muchos dolores de cabeza, por ello le rogamos que acepte este cheque por los honorarios de su “antiproyecto”, tal vez la mejor reforma que podíamos permitirnos.

Atentamente…

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