Puck cinema, proyectando dentro de la roulotte

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Toni Tomàs y Carles Porta, diseñadores gráficos, ilustradores, artistas en general, decidieron un día reciclar una caravana y convertirla en cine infantil. La compañía, puck cinema, se pasea por los pueblos y festivales proyectando sus películas de dibujos animados en el interior de una pequeña roulotte. Cuando se instala la expectación es máxima: montan sus taburetes, paneles informativos y otros cachivaches alrededor de la caravana que deviene un nuevo artefacto en la plaza del pueblo, un icono lleno de color que atrae a cualquier paseante. Los niños, curiosos, rodean el vehículo y una vez conocido el contenido de la próxima proyección, hacen cola con sus padres para ver conjuntamente la película introduciéndose en la cápsula. Con ello los autores promueven la experiencia del cine de intimidad: sólo 8 personas, sólo 10 minutos de proyección, la pantalla a menos de dos metros, el techo a pocos centímetros… una experiencia cinematográfica pensada para los más pequeños.

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Más allá del contenido de las películas, el experimento de puck cinema nos permite reflexionar sobre el término escala –cómo la instalación de un cinema, que ha ocupado de forma clásica grandes edificios en la ciudad, puede reubicarse en el mínimo espacio de la caravana– y mezclarlo con el hecho, más común, de lo que supone una proyección al aire libre. El cine a descubierto siempre es un evento que revoluciona un pueblo, un barrio. De pronto una colectividad se centra en un punto, entra en otra dimensión situada fuera del lugar, y por otro lado, el espacio público, a oscuras, se ilumina al ritmo de la película y al ritmo del ruido de la película. En la experiencia de puck cinema, sin embargo, lo que activa el espacio público no es la proyección (que más bien busca para el espectador el efecto contrario al del cine al aire libre), sino el evento en sí: la expectación, los niños ilusionados, la cola delante la pequeña puerta de la caravana se suma a la introducción en este espacio de un artefacto estrafalario por su color, diseño, forma y, sobretodo, por su uso erróneo: una caravana debe estar en un camping, no protagonizando una plaza, una calle.

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La ubicación de un artefacto inesperado en un espacio concreto es algo que siempre nos sorprende. Precisamente por sorprendente, es un recurso propio de las exposiciones y ferias… A la vez es un fenómeno que explica nuestra curiosidad al observar algunos edificios reutilizados –las imágenes de la Seu Vella de Lleida ocupada por los militares– , o con utilidades de emergencia –un pabellón ocupado por los afectados de una catástrofe natural… También, por su vistosidad, el puck cinema provoca algo que se acerca al sun inside de la Tate Modern de Londres, una sorpresa por desubicación. Es como cuando, en distintas protestas, se introduce una vaca en los despachos del departamento de agricultura, o, cogiendo un ejemplo de más culto, se celebra una comida benéfica en el interior de una iglesia. En el caso de puck cinema, además, la sorpresa por desubicación se busca mediante recursos comunes de los campings: la roulotte nunca va sola, despliega a su alrededor todo el atrezo vacacional que funde el espacio circundante con lo que ocurre en el interior del artefacto.

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La caravana, además, es un hábitat pluriempleado: hoy son comunes los eatstreets, ferias donde confluyen roulottes tuneadas como cocinas que se desplazan y convierten el espacio urbano en la reproducción en planta baja de un casco viejo, a lo Donostia, con sus bares y su gente bebiendo y comiendo en la calle. La caravana tiene una alta capacidad para generar espacios urbanos efímeros. Este hecho ya sorprendió a los Archigram y tantos otros teóricos de las intant cities, pero sigue sorprendiéndonos cuando pernoctamos a un camping, acudimos a una feria, o observamos un campamento gitano apareciendo y desapareciendo de un descampado. Con puck cinema añadimos a la caravana y al despliegue que conlleva capacidad de atracción y el fenómeno de la mini-monumentalidad… atributos múltiples que poco podrían imaginar aquellos que promovieron este experimento tan simple como es ponerle dos ruedas a una casa.

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1 comentario »

  1. Punk is not dead… 🙂
    Nos vemos la semana que viene?

    Alberto

    Comment by Alberto Altés — 24/01/2016 @ 1:18

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