The Wildëor Downtown: Exploring Wilderness Remnants in Urban America

wilderness

Leída el 25 de abril de 2014

AUTOR: AGOSTINO DI TOMASSO

Directores: Xavier Monteys, Carles Martí, Louise Mozingo

El término wilderness, en su uso común en lengua inglesa, se refiere a la condición de una parte del territorio en la que no se encuentra signo antrópico alguno. Por extensión semántica, la palabra se aplica también a cualquier área o conjunto de áreas que poseen esta condición. La palabra tiene además un denso sustrato de connotaciones que expresan el significado cultural que la wilderness ha asumido y asume. Este significado se revela especialmente profundo y complejo en Norteamérica, donde toda wilderness es un frontier remnant, un residuo del ambientenatural que ha sido el escenario y al mismo tiempo el gran protagonista de la historia del continente. La relación de proximidad entre ciudad y wilderness es desde siempre uno de los aspectos más significativos y fascinantes de los procesos de asentamiento norteamericano. La progresiva transformación del territorio a fines productivos ha reducido solo parcialmente el contacto entre ambas: no muy lejos de algunos de los más extensos núcleos de población aún se conservan amplias extensiones de naturaleza incontaminada. Sin embargo, en muchos casos su recíproca relación topológica se encuentra invertida. Si la historia urbana americana es unahistoria de ciudad en la wilderness, hoy son los sistemas metropolitanos territoriales los que incluyen en su propia trama enclaves naturales, verdaderas y propias wilderness en la ciudad. Se trata de fragmentos cuya resiliencia en contextos urbanizados depende de circunstancias diversas: áreas cuyas características orográficas e hidrográficas hacen demasiado difícil o cara la explotación de las mismas; áreas potencialmente aprovechables pero inaccesibles; áreas sujetasa vínculos paisajísticos; áreas abandonadas de las que la naturaleza se vuelve a apoderar hasta borrar cualquier testimonio de su uso precedente. Diversas en cuanto a la forma y a las características físico-geográficas, se extienden – sin solución de continuidad en el factor de escala – desde las grandes emergencias geográficas hasta las más pequeñas inmergencias intersticiales que se insinúan capilarmente en el tejido de la ciudad, formando lo que en este estudio llamaremos el sistema de la wilderness urbana. Durante los cuatro decenios que nos separan de su nacimiento como disciplina, la ecología urbana ha dedicado estudios extensos a los sistemas de la wilderness urbana, explicando cómo estos ofrecen refugios necesarios para la biodiversidad e ilustrando detalladamente el importante papel que desempeñan en la conservación de los equilibrios ambientales de las regiones metropolitanas. Con autoridad y vehemencia, esa ha reivindicado la preservación de estos sistemas situándolos por primera vez en el centro del debate en torno a la ciudad contemporánea. En los mismos años ha surgido también un progresivo interés hacia la wilderness urbana como lugar de recreo. El uso de estas áreas como alternativa a los tradicionales espacios verdes públicos se está promoviendo en respuesta a la necesidad de restablecer el contacto entre ciudadano y naturaleza. En ellas se hacen posibles ciertas actividades de exploración y de ocio que difícilmente se podrían llevar a cabo dentro de los límites de la metrópolis, así como momentos de recogimiento para la reflexión y la contemplación en soledad. Las políticas implementadas en esta dirección institucionalizan la wilderness como un nuevo y peculiar tipo de espacio público. Pero el valor de la wilderness urbana trasciende todo esto y va más allá. El presente estudio ve en cada fragmento de wilderness que queda en las grandes ciudades de EEUU y Canadá un recipiente semántico que recoge los muchos significados que palabra ha adquirido a lo largo de la historia del subcontinente. Un lugar en el que estos significados pueden ser redescubiertos y comprendidos, que resiste como un baluarte en la ilimitadas manchas urbanas. En él se encuentran custodiados los valores colectivos que la cultura norteamericana ha atribuido a la naturaleza.

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