Las personas configuran espacios

Una de las afirmaciones que hacemos en el libro del proyecto Rehabitar, es que el espacio se puede configurar simplemente mediante las personas que lo habitan. A continuación os mostraremos algunos ejemplos aparecidos en el cine que creemos que ilustran la afirmación bastante bien.

thx1138

En esta escena de la película THX1138 (George Lucas, 1971) los personajes que aparecen están, aunque no lo parezca, en una cárcel futurista. Sin muros, sin rejas, sin techo ni guardias. Es un castigo parecido al que se usa con los niños: “castigado en esa esquina y no te muevas”. Las personas son libres de irse, pero no se van porque están en una cárcel donde ellos mismos forman el espacio que les recluye, y si se fueran, dejaría de existir la cárcel. Ellos son los muros y las rejas.

cierloberlin

En otra escena de El cielo sobre Berlín (Wim Wenders, 1987), un anciano alemán está sentado en una butaca deplorable en medio de un solar lleno de escombros y vegetación. Parece el hombre más feliz del mundo, porque esa butaca para él, es el salón de su casa. El anciano explica que antes del bombardeo su salón estaba justo ahí y que cuando él se sienta en su butaca, su salón sigue estando ahí. Pero cuando se va… tan solo queda su butaca roñosa. En realidad el salón de su casa lo forma él al sentarse ahí.

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Escuela a las afueras de Jalalabad en Afghanistan. AFP/Noorullah Shirzada

En la fotografía superior vemos a un grupo de niños que claramente están asistiendo a una clase. Al ver la imagen nadie duda, pese a que no hay ninguna pared ni techo bajo el que cobijarse, que la foto muestra un aula de estudio, porque hay un profesor con una pizarra y unos alumnos sentados con la atención puesta sobre su maestro.

caos_calmo

Por último, el tercer ejemplo de que las personas son las que configuran los espacios lo tenemos en la película italiana Caos Calmo (Antonello Grimaldi, 2008). En este caso, su protagonista Pietro, padre de una niña de diez años, decide pasar el día sentado en un banco frente a la escuela de su hija hasta que ella salga. La situación se repite varios días más y el banco, tan solo un lugar donde sentarse en la calle, se convierte en su oficina y casi podríamos decir que en su habitación. Sin embargo, cuando su hija sale de la escuela y se van juntos, el banco vuelve a ser un simple banco.

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